El establecimiento de compañías extranjeras en Cuba está condicionado al cumplimiento de los requisitos establecidos en el Decreto 206 de 1996 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, a través del cual se autoriza el establecimiento de oficinas de sociedades mercantiles o empresarios individuales extranjeros interesados en mantener una sucursal en el país para atender directamente sus relaciones comerciales con empresas y organismos cubanos.

Asimismo, para aquellas entidades o empresarios individuales extranjeros que deseen tener un representante en el país, sin llegar a la apertura de una oficina propia, existe la posibilidad de hacerse representar, previo el otorgamiento de un contrato de agencia, por una entidad nacional legalmente autorizada para actuar como agente.

Existe el Registro Nacional de Sucursales y Agentes de Sociedades Mercantiles Extranjeras, adscrito a la Cámara de Comercio de la República de Cuba. La inscripción en el mismo es requisito indispensable para aquellas entidades o empresarios que pretendan establecer una oficina o contar con un agente en el país. El documento que acredita la autorización para establecerse es la licencia expedida por el encargado del registro.

Mediante la Resolución No. 550 de 2001 se complementa el mencionado Decreto, estableciéndose los principios básicos a tener en cuenta para la autorización de inscripción en el Registro Nacional de Sucursales y Agentes de Sociedades Mercantiles Extranjeras, entre las que destacan la presentación del último balance contable de la empresa, debidamente auditado por una entidad independiente, extracto del Registro Mercantil, expedido con no más de 6 meses anteriores a la fecha de presentación de la solicitud, así como establece un volumen anual igual o superior a medio millón USD durante los últimos 3 años de operaciones con Cuba.